
Lechería 2035: más demanda, una oportunidad que exige competitividad
El mundo necesitará más lácteos hacia 2035. El crecimiento de la población y de los ingresos ampliará el consumo. El desafío será generar la leche necesaria y los excedentes que requerirán los países importadores.
Sumando frescos y procesados, el consumo por habitante proyectado por la OCDE-FAO pasaría de 13,3 a 15,8 kg de sólidos entre el promedio 2023–2025 y 2035. Un cálculo propio sobre diez años, incorporando un crecimiento poblacional de 0,8% anual, ubica la expansión del consumo total alrededor del 2,8% anual. En el siguiente cuadro se detalla la geografía de los aumentos de la demanda, China sigue siendo el más relevante:

La OCDE-FAO proyecta una expansión de la producción mundial del 2% anual, con más de la mitad del incremento concentrado en India, orientada principalmente a su mercado interno. La ubicación de esa leche será decisiva: una producción mundial creciente puede convivir con dificultades para ampliar la oferta exportable.
En diciembre de 2024, Mary Ledman, de Rabobank, presentó una brecha de 20 millones de toneladas equivalentes de leche para 2035. Una crónica de MilkPoint sobre el Global Dairy Congress de junio de 2025 atribuyó a Tom Booijink, del mismo banco, una estimación de 27 millones de toneladas anuales para ese horizonte. Ambas referencias describen la oferta adicional que necesitaría el comercio internacional hacia 2035.
Los precios serán parte del ajuste: estimularán inversiones y también podrán moderar el consumo. Si la oferta exportable respondiera lentamente, habría presión alcista y riesgo de fuertes aumentos. Sin embargo, el escenario central de la OCDE-FAO contempla subas nominales graduales y moderadas. Una escalada sostenida dependerá de cómo evolucionen la oferta y la demanda.

Para Argentina, la oportunidad es concreta. El World Dairy Map 2026 de Rabobank ubica al país, junto con Estados Unidos, entre los mejor posicionados para ampliar la oferta. En el siguiente cuadro observamos algunos indicadores de las ventajas competitivas que presentan Argentina y Estados Unidos para producir leche:

Aprovechar esta oportunidad que se aproxima exigirá inversiones destinadas a ampliar la producción y la capacidad de procesamiento de la leche. Eso requerirá desarrollar un mercado de capitales que canalice ahorro hacia la inversión productiva y ampliar el acceso a financiamiento de largo plazo, con costos compatibles con la rentabilidad de los proyectos. También habrá que acotar el “costo argentino”: reducir la presión impositiva, mejorar la infraestructura vial, energética y portuaria, y ganar eficiencia logística.
También será necesario avanzar hacia el pago de la leche en planchada de fábrica, tomando como antecedente el sistema federal estadounidense, que valora la leche en la planta de primera recepción y permite descontar el transporte por separado. Con el flete discriminado, mediciones verificables y una valoración explícita de sólidos y calidad, se podrá transparentar la comercialización y comparar ofertas sobre bases más homogéneas. El crecimiento demandará eficiencia y competitividad en toda la cadena.








