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Coyuntura otoño 2026

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La lechería argentina transita el otoño 2026 con una señal de mercado más ajustada de lo que sugieren los promedios anuales: aunque la producción del primer cuatrimestre todavía muestra una suba interanual cercana al 7%, abril marcó una caída estacional fuerte de la oferta (apenas +0,5% interanual), justo cuando las existencias industriales vienen bajando con claridad.

En marzo, los stocks finales se ubicaban en torno a 822 millones de litros equivalentes, 6% por debajo de marzo 2025, con una composición dominada por quesos —cerca del 70%, principalmente duros y semiduros—. Esta combinación de menor leche disponible y reducción de inventarios, que en abril estimamos cerrarían entre 750 y 780 mill equiv lt) debería presionar al alza el precio al productor. Encontramos un correlato significativo entre el nivel de existencias y el precio al productor del mes siguiente. En el gráfico siguiente los precios en moneda constante segun el nivel de existencias del mes anterior. El área en celeste sería el nivel de existencias esperado para abril 2026…y los precios percibidos por el productor en diferentes situaciones con esas existencias. Las existencias explican casi el 40% del precio siendo el 60% restante explicado mayormente por el recibo de leche, la competencia regional y las expectativas industriales para los meses siguientes.

El dato clave para la coyuntura no es sólo que hay menos leche en otoño, sino que está anormalmente distribuida entre industrias, que acusan costos logísticos crecientes, y una dependencia alta del mercado interno. Es importante considerar la poca probabilidad de revivir una primavera exuberante como la del 2025, observando que ya en mayo 2026 el perfil de suelo pampeano (Agua Disponible en suelo hasta 2 mt., SEPA) presenta -5% menos de disponibilidad de agua que mayo 2025.

Actualmente se observa una recomposición de precio rezagada porque la gran industria aún conserva más leche que lo habitual tras la crisis primaveral de 2025, mientras muchas PyMES recién terminando de consumir stocks, recuperando rotación y vuelven a competir por materia prima. Si el mercado interno continúa convalidando precios ajustados y Brasil permanece bajo tensión comercial, la baja de existencias puede mejorar el poder de negociación del productor, pero no necesariamente traducirse de inmediato en una recomposición plena del precio que tanto necesita. Entraremos al invierno con un precio superior a lo que la demanda quisiera pagar, pero inferior a lo que el productor quisiera cobrar.


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